—Qué
sorpresa. -dijo irónico al verme.
—Nada agradable a la vista -respondí a su juego.
—Veo que necesitas desesperadamente ese dinero -sonrió de costado, ¿me
vacilaba?
—La verdad es que no, pero prefiero quemarlos antes de que los tengas tú.
—Qué amable... Si mal no recuerdo no pagué tus servicios la última vez.
—Te pasaré la cuenta.
—¡Vaya! ¡La familia Styles! Me alegra ver que no se divorciaron a los dos días.
-lo cortó el juez y reí por dentro con la última frase. No habíamos durado ni dos
horas casados- Pasad, por favor.
Chloe me guiñó un ojo y volvió a subir a la limusina. Siguió la ruta, seguramente
hacia su amado Bellagio y yo seguí a mi "marido" y al juez. Una vez
llegamos a su pequeño despacho, nos tendió el cheque, que los dos al mismo
tiempo cogimos.
—Cariño, -dije- Yo llevaré el cheque, los dos sabemos lo torpe que eres.
—Mi amor, -me siguió el juego de forma irónica- yo no fui el que perdió la ropa
por medio de la ciudad.
—¡Dame el jodido cheque antes de que te explote los huevos de un puñetazo!
-exclamé.
—Yo me lo quedaré, monada.
—¿Ah sí? -pregunté sonriente- ¡Quiero el divorcio! -gritamos esta vez al
unísono.
—¡Sepárenos pero ya! -obligué al juez.
—Otra pena de matrimonio -suspiró- Verán, señores Styles, como todo lo que
sucede en Las Vegas, vuestro matrimonio es oficial en los demás estados porque
está firmado por un juez de paz, el problema, amigos míos, es que...
—¡Ve al grano, coño! -grité ya harta.
—Puedo unir, no separar. Si queréis la división de poderes debéis ir a juicio.
Ya sabes, a uno de verdad.
—¡Estás colmando mi paciencia, juez de mierda! ¡Firma el puto divorcio con el
cheque a mi nombre o tendrás problemas con tu zona masculina hasta el final de
tus días! -amenacé, pero para mi sorpresa el Styles me cogió del brazo y me
sacó a fuera del establecimiento.
—Vuelve a tocarme y te jodo los dedos.
—¡Deja de ser tan malhablada y escucha de una puta vez!
—Fue hablar el santo...
—Iremos a juicio.
—¿Qué?
—¿Quieres los tres millones o no? Nos divorciaremos como Dios manda y
pelearemos por el dinero.
—Lo que acabas de decir, en una cama con esposas y látigo suena mejor -ronroneé.
—No tienes remedio -rodó los ojos- Y eso que ni te conozco.
—Está bien, ¿quieres ir a juicio? Nos vemos en los altos tribunales de Chicago
la semana que viene, campeón.
Localicé a Chloe, ya bebida, y con ayuda de la seguridad del aeropuerto,
conseguimos subirla al helicóptero privado.
—Tienes un problema con el alcohol, tía...
—Cuando tengas 80 años y no puedas beber por que los jodidos riñones no
funcionan, te arrepentirás -dijo intentando parecer seria, pero con una botella
en la mano, no lo conseguiría- ¿Y bien? Déjame ver esos millones.
—No los tengo...
—¡Sabía que el señor polla grande te ganaría! -me cortó.
—¿¡Pero tú de qué lado estás!? Vamos a ir a tribunales la semana que viene.
—Necesitamos un buen abogado... ¡Prepara el método de chantaje! Tanga rojo y
condones con lubricante, necesitamos a uno con los dos cojones de frente.
—Ya sé que necesitamos un buen abogado, y se quién puede conseguirme uno.
-sonreí y le hice ademán de que se callase, para hablar por teléfono. Me aclaré
la voz y después de tres 'bips' descolgaron.
—¿_____? -oí la voz de mi padre.
—La misma, papi.
—¿Qué necesitas?
—¿Por qué insinúas que te llamo para pedirte algo?
—Porque estás en Las Vegas y no te acordarías de que tienes familia a menos que
necesites algo con urgencia. -Vaya, era bueno.
—Iré al grano. ¿Recuerdas que estoy casada?
—Cómo para olvidarlo...
—¡Pues voy a divorciarme! Pero necesito un buen abogado, uno que deje a la
altura del betún a mi supuesto marido -oí un suspiro al otro lado.
—¿A dónde te lo envío y cuándo?
—En un par de días, en el tribunal superior de Chicago.
—Allí estará.
—Gracias, adiós "papi"
Reí cual loca cuando colgué. Ese Styles se iba a enterar.
~ TRES DÍAS DESPUÉS; LUNES 13 SEPTIEMBRE ~
Las voces se iban apagando a medida que yo subía las escaleras y todas y cada
una de las personas que allí había se giraba para mirarme. En la entrada del
tribunal me esperaba mi, pronto, ex marido. El ruido de mis tacones pasó a ser
lo único que se escuchaba allí. Me acerqué a él con sorna, a su lado, el que
supuse sería su abogado, observaba cada detalle de mi vestido embelesado.
—¡Te casas con este pedazo bombón y la dejas ir! ¿Estás borracho, tío? -dijo
besándome la mano.
—Estuve borracho como para casarme con ella.
—¿Este es tu abogado? -reí irónica, metiéndome en la conversación, el caso
estaba ganado.
—Él es mi mejor amigo, Zayn.
—Malik -concluyó el moreno con una sonrisa.
—¡Qué culo tienes, me haría lesbiana por ti! -oí gritar a mi amiga y me fijé en
ella, que subía las escaleras del tribunal.
—Fue hablar la de las tetas grandes... -no pude acabar de decir mi frase. Un
moreno me cortó.
—¿Quién es ella, Dios mío? Creo que me he enamorado.
—Hoy ya te has enamorado unas siete veces, por favor Zayn, controla a tu amigo.
—¿Ya tienes a otro más? -preguntó mi amiga al ver al moreno y sonrió. Mientras
ellos solos empezaban a hablar como si de siempre se conociesen, nos
escabullimos hacia dentro de la sala jurídica. Mi abogado estaba ya en la sala,
y para mi sorpresa, la abogada de mi marido también.
—¡Aylin! -oí como decía su nombre y se daban la mano, fijísimo que se la estaba
tirando.
—Buenos días Bruce -dije y di la mano a mi abogado.
—Buenos días señorita Smith.
El juicio no tardó en comenzar y el juez pronto hizo acto de presencia.
Aylin, la puta, digo abogada de Styles, salió primero al estrado y expuso la
historia, variando tantas cosas que seguramente ni mi nombre verdadero dijese.
El primero en salir al estrado fue él, preguntado por su propia abogada.
—¿Es cierto, señor Styles, que usted se casó con conciencia y en completas
condiciones físicas y mentales?
—Cierto.
—¿¡No se supone que no se debe mentir!? -interrumpí.
—Por favor, señora Styles, mantenga silencio -ordenó el juez. Le cortaría los
testículos si volvía a llamarme así.
—Continuando, -volvió la "asombrosa" y extremadamente cara, puta de
mi marido a hablar- ¿Es cierto que la señora Smith estaba en completo estado de
ebriedad cuando aceptó casarse con usted?
—Cierto.
De todas las preguntas que siguió haciendo Aylin, no había una que él hubiese
contestado con la verdad. Estaba empezando a aburrirme hasta que no tuvo mejor
idea que llamarme a mí al estrado.
—Suba al estrado la señorita ______ Smith. ¿Jura decir la verdad, y nada más
que la verdad? -dijo acercándome un libro, el que no toqué mucho debido a la
gran cantidad de polvo.
—Si Styles admite que se folla a esta prostituta y que la mitad de sus
respuestas son mentira, sí.
—¡Señorita Smith!
—Que sí, ¡que lo juro!
—Bien, -intervino la rubia plana- ¿Es cierto que usted se encontraba en Las
Vegas sin consentimiento paterno?
—Es cierto que soy mayor de edad y puedo ir legalmente a dónde quiera sin
consentimiento paterno.
—Señoría, he pedido un sí o un no -protestó.
—Abogada Aylin, esa pregunta no es coherente, ni tiene que ver con el tema del
dinero, queda invalidada. -mis neuronas empezaron a bailar y a gritar 'jódete,
por puta' a la rubia que tenía delante. _____ 1 - Aylin 0.
—Entonces, ¿es cierto que fue usted quien arrastró a mi cliente a aquel juez de
paz, sin pedirle opinión?
—Eso es falso, él podía haberse negado.
—Pero, usted no preguntó... -quiso seguir hablando, pero la corté.
—Espere, espere, ahora mi pregunta -quiso objetar algo, pero la hice callar-
¿Qué se siente al ser una tabla de planchar? -escuché una risa al fondo que
provenía de Chloe, después la de Zayn, y también vi como Styles soltaba una
pequeña sonrisa. La cara de "Aylin" estaba como un mapa, un mapa del
infierno.
—¡Señoría! ¡Pido orden! ¡La pregunta no es coherente!
—¡Tu
falta de tetas sí que no es coherente! -me defendí.
La saqué de quicio y dejó las preguntas, durante el resto del juicio la
interrumpí varias veces, haciéndole la vida imposible. Ella no era la única que
se estaba hartando, el juez debía odiarme por provocar un escándalo en un
tribunal. ¿Volveré a salir en las noticias? Reí solo de pensarlo.
—¡Basta ya! -el grito del juez y el par de golpes que dio a la mesa me hicieron
despertar de mi sueño- Estoy harto de esta pareja de jóvenes. Yo no tengo por
qué aguantar a dos críos peleándose por un caramelo- un caramelo de tres
millones de dólares- Cuando yo tenía vuestra edad, el matrimonio era algo
respetable, y se hacía cuando estaba seguro de que amabas a esa persona, ¡pues
no había vuelta atrás! ¡No te casabas después de correr desnuda por las calles
y beberte tres botellas de alcohol de golpe! -algo me decía que había visto las
noticias- Congelaré el dinero hasta que aprendáis lo que es el matrimonio.
Ninguno de los dos verá un céntimo hasta que no sepáis lo que es compartirlo
todo con otra persona. Conviviréis juntos y asistiréis a terapia de pareja
semanal. Nada que objetar, así que... -¿nada que objetar? ¡Yo tenía tres
millones de cosas que objetar!- ¡Yo os declaro marido y mujer! -fue lo último
que dijo antes de abandonar la sala.
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¡Buenas gente!
¿Qué os ha parecido? :)
Bueno, vengo a deciros que si tenéis tiempo y ganas os pasaseis por aquí: http://del-cielo-al-infierno-onedirection.blogspot.com.es/
Es otra novela de "Harry Styles y tú´" ¡No os arrepentiréis! ♥