domingo, 14 de abril de 2013

CAPÍTULO 6.

¿Os acordáis de aquel castigo que mi padre me había puesto al volver de Las Vegas? No había durado más de dos horas. Y hoy, tres meses después, sigo saliéndome con la mía.
—Buenos días -dije al sentarme en la mesa del comedor, mientras una de las criadas me servía el desayuno.
—Buenos días cariño... -dijo, ¿incómoda?, mi madre- Esto, ha llegado para ti. -me entregó un sobre blanco, con remitente Las Vegas. ¿Será del chico de rizos? ¡Sabía que no podría olvidarse de mí! Reí irónica y abrí el sobre. Cuál fue mi sorpresa al saber que no era suya, pero sí tenía que ver con él.
" Señor y señora Styles, como pareja 100 millones que se conyuga en nuestro juez de paz, os obsequiamos con 3 000 000$. Ambos deberán presentarse antes del día 10 de Septiembre en el juez de paz para recibir el cheque firmado por el mismo. Saludos. "
Reí al acabar de leer la carta, ¡era 3 000 000$ más rica!
—¿Se puede saber de qué se trata? -preguntó mi padre sacándome de mi celebración mental.
—Necesito un par de billetes para Las Vegas. Para mañana mismo.
—No crees que es un poco...-intentó decir delicadamente mi madre.
—¡Imposible!, ¡arriesgado!, ¡una locura! -empezó a decir mi padre.
—¿Recordáis que estoy casada? -dije mostrándoles mi anillo, del cual aún no me había desecho, por suerte- Pues la cosa es que...

[…]

Papá y mamá no se lo habían tomado tan mal como yo había pensado, aun que, después de explicárselo todo, saltándome alguna que otra figura del kamasutra, no habían tenido otro remedio que conseguirme los billetes.
—¡Volvemos a Las Vegas! -exclamó Chloe en primera clase cuando el avión se elevó en el aire- ¡Cubatas por favor!
—¿Dónde te has ganado el título de rubia? -pregunté rodando los ojos. Me propinó un suave codazo y rió- Además, no vamos de fiesta, llegaremos allí lo antes posible, diré que mi "marido" está en una reunión de trabajo y me largaré con los tres millones de dólares.
—Qué falsa eres, ¡me encantas!

Chloe se lanzó a besar el suelo tan pronto aterrizamos, literalmente. Sin hacer ninguna otra parada nos dirigimos al juez de paz. Observaba las calles pasar mientras Chloe, con la cabeza por fuera del techo solar, gritaba como una loca. No podía creer que se pasase de fiesta las veinticuatro horas del día.
Volví a observar el bonito anillo de mi dedo mientras ideaba una especie de plan. Llegaría y me largaría con el dinero sin darle tiempo siquiera al castaño a aparecer.
—¿Y bien? Cuéntame tu maravilloso plan -dijo Chloe metiendo la cabeza dentro, cuando la limusina llegó a su destino.
—Diré que él está en un congreso de trabajo porque es un empresario muy importante y que, lamentándolo mucho, no va a poder asistir.
—¿Y cómo sabes que no vendrá? O mejor dicho, ¿cómo sabes que no se está riendo de ti con el cheque entre las manos?
—¡Vamos! Es imposible que le diese tiempo a llegar a Las Vegas antes que a mí. Además deberías saber que _____Smith, siempre se sale con la suya. -dije saliendo tras de ella de la limusina.
Cuál fue mi sorpresa al ver otra limusina parada en delante de la nuestra y una mata de rizos salir de ella. 

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