—¡Fiesta!
-exclamó Chloe al salir del baño ya lista, mientras yo acababa de ponerme las
picardías.
—Qué rápida eres.
—Lo s... ¡WOW! -exclamó al ver el vestido que descansaba sobre mi cama- ¿Vas a salir con eso? -preguntó y asentí- ¿Y te cubre algo más que una teta?
—Exagerada -dije y entré ahora yo al baño.
—¿Dinero? -pregunté una vez estuvimos en frente de la limusina.
—Teta derecha.
—¿Móvil?
—Teta izquierda.
—Genial, está todo.
Nos dirigíamos a una de las discotecas más famosas de Las Vegas, VooDoo, pero teníamos que pasar antes por la calle que atravesaba la ciudad, dónde miles de parejas enamoradas paseaban de la mano. Puse cara de asco al verlo por la ventanilla, y Chloe y yo sacamos la cabeza por el techo. Íbamos a divertirnos un poco.
—¡Te es infiel con la perra que camina detrás vuestra! -grité a la primera pareja que vi, y las dos tías empezaron a darse de ostias.
—¡Me chupó un pezón anoche! -gritó Chloe, participando en el juego y haciendo que otra pareja empezase a discutir. Chocamos las cinco y reímos como locas.
—¡Me lo follé unas seis veces esta mañana!
—¡Bien grande la tiene tu novio!
—¡Deberías ponerle correa, tiene unas seis perras oliéndole el trasero cada noche!
—¡Siempre ha preferido a tu hermana!
Seguimos gritando y riendo al ver como miles de parejas empezaban a pelearse.
—¡A darlo todo! -exclamó cuando pusimos un pié dentro de la discoteca.
—Vodka Barbie, guapo -pedí en la barra. Ya había perdido a Chloe de vista.
—¿Copa o vaso de tubo?
—Botella.
—Pero...
—¡Que me des la puta botella, joder! -arrebaté la botella de las manos del sexy camarero y bebí la mayor cantidad de vodka hasta que llegué a la tarima. Caballerosamente un tipo me ayudó a subir a la más alta y empecé a bailar con la tía de pelo verde que se quitaba poco a poco la ropa.
—¡Duelo! -oí por encima de la música y todos empezaron a gritar lo mismo. Repetían dicha palabra ente aplausos, querían que yo también me quitase la ropa.
—Me habéis convencido.
Elevé una de mis piernas hacia la barra lateral que había en la pared y deslicé mi liguero derecho lentamente hasta quitarlo por el pié. Jugué con él hasta que lo lancé al público. Miles de vítores resonaron por la estancia. La chica de pelo verde que seguía bailando a mi lado reclamó su turno y se desabrochó la camisa, lanzándola después al público y quedándose simplemente en falda y unos tacones del color de su pelo. Mi turno, deslicé mis medias y las quité después de quitarme los tacones. La tía no esperó para empujarme con un golpe de cadera y con su mejor movimiento sexy se quitó la falda quedándose en ropa interior. ¿Qué problema tenía con el verde? Quise bajarme el vestido, pero mi "compañera" de tarima me empujó haciendo que cayese de ella, en brazos de alguien.
—Que poco pesas. -dijo el susodicho, pero no me molesté en mirarle a la cara. Subí a la tarima como alma que lleva al diablo y propiné un puñetazo en su bonita cara. El local se quedó en silencio mientras ella se recomponía. Luego reaparecieron los vítores.
—¿Qué coño te pasa tía? -exclamé.
—¡Te vas a enterar maldita zorra de mierda!
—¿En serio? ¿Qué vas a hacerme tú? -dije; la cosa empezaba a calentarse. Intentó acercarse para tirarme del pelo o de cualquier cosa a su alcance pero recibió otro puñetazo de mi parte. La gente parecía divertirse y yo ya empezaba a hartarme de su juego.
—Si tienes problemas mentales te buscas un manicomio, a mí no vengas a joderme. -la chica del pelo verde echaba chispas después de oír eso.
—¡Envidia! ¡Me tienes envidia! -gritó.
—Por lo menos conservas el sentido del humor. Debe ser lo único que te quede.
—¿¡Por qué no te buscas otra tarima!?
—¿Por qué no te das cuenta de que sobras?
—¡Puta! ¡Eso es lo que eres!
—A mí no me vendas tu oficio, publicidad a debajo de un puente.
—"Se solicita la presencia de la señorita _____ Smith en la barra, por favor" -oí a mi amiga rubia hablar por los altavoces.
—Tienes suerte, puedes quedarte con tu esquina...-susurré- ¡El puticlub está en la calle de al lado! -grité antes de meterme entre la gente.
—Qué rápida eres.
—Lo s... ¡WOW! -exclamó al ver el vestido que descansaba sobre mi cama- ¿Vas a salir con eso? -preguntó y asentí- ¿Y te cubre algo más que una teta?
—Exagerada -dije y entré ahora yo al baño.
—¿Dinero? -pregunté una vez estuvimos en frente de la limusina.
—Teta derecha.
—¿Móvil?
—Teta izquierda.
—Genial, está todo.
Nos dirigíamos a una de las discotecas más famosas de Las Vegas, VooDoo, pero teníamos que pasar antes por la calle que atravesaba la ciudad, dónde miles de parejas enamoradas paseaban de la mano. Puse cara de asco al verlo por la ventanilla, y Chloe y yo sacamos la cabeza por el techo. Íbamos a divertirnos un poco.
—¡Te es infiel con la perra que camina detrás vuestra! -grité a la primera pareja que vi, y las dos tías empezaron a darse de ostias.
—¡Me chupó un pezón anoche! -gritó Chloe, participando en el juego y haciendo que otra pareja empezase a discutir. Chocamos las cinco y reímos como locas.
—¡Me lo follé unas seis veces esta mañana!
—¡Bien grande la tiene tu novio!
—¡Deberías ponerle correa, tiene unas seis perras oliéndole el trasero cada noche!
—¡Siempre ha preferido a tu hermana!
Seguimos gritando y riendo al ver como miles de parejas empezaban a pelearse.
—¡A darlo todo! -exclamó cuando pusimos un pié dentro de la discoteca.
—Vodka Barbie, guapo -pedí en la barra. Ya había perdido a Chloe de vista.
—¿Copa o vaso de tubo?
—Botella.
—Pero...
—¡Que me des la puta botella, joder! -arrebaté la botella de las manos del sexy camarero y bebí la mayor cantidad de vodka hasta que llegué a la tarima. Caballerosamente un tipo me ayudó a subir a la más alta y empecé a bailar con la tía de pelo verde que se quitaba poco a poco la ropa.
—¡Duelo! -oí por encima de la música y todos empezaron a gritar lo mismo. Repetían dicha palabra ente aplausos, querían que yo también me quitase la ropa.
—Me habéis convencido.
Elevé una de mis piernas hacia la barra lateral que había en la pared y deslicé mi liguero derecho lentamente hasta quitarlo por el pié. Jugué con él hasta que lo lancé al público. Miles de vítores resonaron por la estancia. La chica de pelo verde que seguía bailando a mi lado reclamó su turno y se desabrochó la camisa, lanzándola después al público y quedándose simplemente en falda y unos tacones del color de su pelo. Mi turno, deslicé mis medias y las quité después de quitarme los tacones. La tía no esperó para empujarme con un golpe de cadera y con su mejor movimiento sexy se quitó la falda quedándose en ropa interior. ¿Qué problema tenía con el verde? Quise bajarme el vestido, pero mi "compañera" de tarima me empujó haciendo que cayese de ella, en brazos de alguien.
—Que poco pesas. -dijo el susodicho, pero no me molesté en mirarle a la cara. Subí a la tarima como alma que lleva al diablo y propiné un puñetazo en su bonita cara. El local se quedó en silencio mientras ella se recomponía. Luego reaparecieron los vítores.
—¿Qué coño te pasa tía? -exclamé.
—¡Te vas a enterar maldita zorra de mierda!
—¿En serio? ¿Qué vas a hacerme tú? -dije; la cosa empezaba a calentarse. Intentó acercarse para tirarme del pelo o de cualquier cosa a su alcance pero recibió otro puñetazo de mi parte. La gente parecía divertirse y yo ya empezaba a hartarme de su juego.
—Si tienes problemas mentales te buscas un manicomio, a mí no vengas a joderme. -la chica del pelo verde echaba chispas después de oír eso.
—¡Envidia! ¡Me tienes envidia! -gritó.
—Por lo menos conservas el sentido del humor. Debe ser lo único que te quede.
—¿¡Por qué no te buscas otra tarima!?
—¿Por qué no te das cuenta de que sobras?
—¡Puta! ¡Eso es lo que eres!
—A mí no me vendas tu oficio, publicidad a debajo de un puente.
—"Se solicita la presencia de la señorita _____ Smith en la barra, por favor" -oí a mi amiga rubia hablar por los altavoces.
—Tienes suerte, puedes quedarte con tu esquina...-susurré- ¡El puticlub está en la calle de al lado! -grité antes de meterme entre la gente.
Siiguiiieentee!!
ResponderEliminarYa puedes encontrar el capítulo 3<33
ResponderEliminarEspero que te guste :)