—Harry
yo… -dije cuando cerró la puerta del apartamento. ¿En serio íbamos a follar? No
sabía se lo decía en broma, o en serio. Tampoco por qué me preocupaba. ¿Qué
pasaba conmigo? ¡Claro que quería acostarme con él! Vaya si no… Pero no
entendía por qué me importaba el hecho de que a lo mejor él lo hacía obligado.
Sí, era una apuesta, y sí tenía unas ganas enormes de llevármelo a la cama otra
vez, pero muy a mi pesar me importaba si lo hacía obligado.- Escucha… -me di la
vuelta con intención de quedar cara a cara, pero no me dejó terminar la frase
antes de atrapar mis labios. Eso disipó mis dudas, iba a llevármelo a la cama
sí o sí.
Me
alzó en brazos para subir las escaleras conmigo hasta la habitación, cerró la
puerta con el pié y me dejó caer a los pies de la cama.
—Harry…¿estás
seguro de que quieres hacerlo? No quie…-lo miré a los ojos cuando se colocó
sobre mí en la cama, acercó sus labios a los míos haciéndome callar. Rozó mi
mejilla con sus labios hasta que llegó a mi oído.
—Voy
a hacerte el amor. –susurró y me hizo cerrar los ojos y soltar todo el aire de
golpe. Solo aquellas cinco palabras me provocaron más placer que algunas noches
enteras.
Deslizó
mis pantalones por las piernas y dejó caer mi jersey de lana al suelo. Volvía a
estar en ropa interior delante suyo, y de nuevo sin ningún tapujo. Aproveché
para quitarle la camiseta y los pantalones mientras él me hacía enloquecer con
los besos que dejaba en mi cuello. Aún no había hecho mucho más que
dejarme sentir su alocada respiración en él y yo ya estaba jadeando por la
excitación. Saqué el instinto de tigresa de bengala que llevaba dentro, y
dándole la vuelta a las posiciones, me libré de la última prenda de ropa que
cubría su cuerpo. Deslizó su mano por mi pierna y me dejé caer a un lado para
que pudiese colocarse entre estas. Llevó su boca a mi entrepierna hasta el
bordillo de mi tanga, jugó con él y lo deslizó utilizando sus labios.
Con una caricia me obligó a arquear la espalda, vi una sonrisa
pícara asomarse por la comisura de su boca cuando descubrió que mi sujetador se
soltaba por delante. Dejó besos en los bordes de este e hizo un recorrido con
la lengua hasta que llegó al broche. Con la cara entre mis dos pechos,
utilizó los dientes para soltarlo. Lo lanzó al otro extremo de la habitación y
capturó con sus labios uno de mis pezones mientras me dejaba caer en la cama y
volvía a colocarse entre mis piernas. Solté el primer gemido cuando me
penetró. Sus embestidas no tardaron en aumentar de velocidad. Nuestras
caderas chocaban acompasadas y gemidos y suspiros escapaban veloces de nuestras
bocas. Creí que moriría cuando empezó a ahogar sus gemidos en mi cuello. Íbamos
a llegar al clímax y no sería capaz de silenciarlo. Como su hubiese leído mi
mente, embistió con más fuerza y subió sus labios a mi oído.
—No
lo hagas... -susurró- No te ahogues, grita. Grita lo que quieras, deja
que el placer salga por tus labios. Grita mi nombre. -pidió.
Como
acto reflejo dejé caer la cabeza hacia atrás. Aprovechó para besar mi
cuello y, entonces, estallé. Su nombre se escapaba de entre mis labios con la
misma velocidad de sus embestidas. Apoyó su peso a ambos lados de mi cabeza y
volvió a mi oído.
—Vamos
_______, grita. -susurró de nuevo- Dame lo que quiero oír.
Sabía
lo que quería, y se lo daría. Entre gemidos y gritos, pero se lo
daría.
—Soy
tuya. -dije. El vals de sus caderas embistiendo contra las mías era la
mejor pieza que habría podido bailar.
—Repítelo.
—Soy
tuya, Harry. Condenadamente tuya.
Siguiente please (:
ResponderEliminarYo tengo una novela también, por si te gustaría leer (:
http://ysinosabesquehacerbaila.blogspot.com.es/
POR FAVOR, POR FAVOR, POR FAVOR!!!! SIGUIENTE YA!
ResponderEliminarhttp://littlethings408.blogspot.com
No escribo igual de bien que tú por eso quiero que la leas para decirme como aprender a escribir mejor :)
Me a encantado ! Siguiente
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