domingo, 7 de julio de 2013

CAPÍTULO 17.

La rubia paró en seco antes de lanzarse a los brazos de Harry, y se giró para verme.
—Ah, lo siento, se me había olvidado que Harry tenía que cuidar a una cría durante un año.
—Perdona, ancestro fósil. -dije rodando los ojos.- No puedo tomarte en serio con tu metro sesenta de estatura.
—Claro Barbie, vete a jugar con Ken y déjanos a mí y a Harry hacer cosas de mayores. -me guiñó un ojo e indiqué al susodicho, que pretendía protestar, que me dejase a mí.
—Para ser su abogada acabarás consiguiendo que yo gane el juicio.
—Dime, niña, ¿a quién creerán antes? ¿a una licenciada en derecho o a una niña de dieciocho años, maleducada y que se escapó a Las Vegas sin consentimiento paterno? -se burló. Sonreía con sorna al lado de Harry. Tenía la prepotencia subida de tono desde que había se llevado la frustración al ver que yo me había adelantado y me lo había llevado a la cama. Y se veía a leguas, por la mirada de asco que utilizaba al verme con la camiseta que a él le faltaba.
—Creerán a alguien con tetas. -insinué las mías ante la falta de las suyas.
—¿Les vas a hacer un favorcito, entonces?
—No confundas mi oficio con el tuyo.
—¿Quién en su sano juicio contrataría a alguien con tu historial? A diferencia del mío que está impecable.
—Aún sin oficio, “cobro” diez veces en un día lo que tú en un año. Normal que tengas clientes, sales gratis, ya que las putas al menos cobran, tú ni eso. -enfureció, lista para gritarme.
—¡Feliz Navidad! -algo la interrumpió. Y no evité soltar una carcajada al identificar esa voz.- ¿Ya ha habido… -fue disminuyendo el tono de voz a medida que entraba en el recibidor, hasta terminar por alzar el ceño al ver el panorama.- Vaya.
—¡La que faltaba! La amiga borracha y lambeculos de la otra. ¿Te has planteado eso de comprarte una personalidad? ¿Por qué no le pides dinero a tu amiga? Se baña en él. -sonrió con sorna, se había pasado. ¿Estaba de broma? ¿Quién se creía?
—Cálmate, zorra. -inquirió Chloe, acercándose a Harry.- ¿En serio rulos? ¿En serio? Te mando a mi amiga con un corsé de encaje y un mísero cacho de tela tapándole el cuerpo, ¿y metes a otra en tu casa en vez de hacerle hijos a ella? Me has decepcionado, tío. Ya no eres mi ídolo. -negó con la cabeza.
—Igual es porque tanto tu amiga como tú, sois demasiado pequeñas para tener ciertos conocimientos. -creo que se olvidaba de que estaba en mi casa.
—Quizás no sepamos tanto como tú de la elección de esquinas en las que prostituirnos, perdónanos su majestad. -se burló y me guiñó un ojo.- Ella solo está en el número uno de las mujeres más deseadas de los cinco continentes, pero no se puede comparar con tu número uno en calienta camas.
—¿Y por eso eres su amiga? ¿Para ver si coges algo de popularidad? Déjame decirte que la única fama que tienes es la de borracha fácil.
—Yo puedo permitirme ser una borracha fácil, a diferencia de ti, rubia. -era divertido ver como Chloe le hacía la vida imposible a Aylin, pero ya me estaba hartando del jueguecito y tampoco me apetecía pasarme toda noche buena así.
—Aylin, ¿por qué no te vas ya? ¿Incluso en Navidad tienes que venir a tocar los huevos? ¿Por qué no arreglas tus “cosas de mayores” con Harry cuando nos divorciemos y lo tengas completamente libre para ti? Ahora lárgate de mi casa antes de que tenga que echarte yo.
—¿Vas a usar la fuerza bruta, princesita? -alzó el ceño, desafiándome.
—Es exactamente lo que tenía pensado. -antes de que ella pudiese contraatacar, con un gran mechón de su pelo en la mano, la arrastré hasta la puerta.
—¿¡Qué estás haciendo!? ¡Eres una demente! ¡Suéltame!
—Así es como hay que llevar a las perras como tú, con correa y por el cuello. -le grité, después de dejarla fuera.- Y ahora, vuelves a cuatro patas a tu tugurio. -gruñó, como el animal que es y se alejó caminando a toda prisa. _____3 - Aylin 0. Oí las carcajadas provenientes de mis dos compañeros y volví a dentro.
—Y yo que venía a ver si ya os habíais acostado y me encuentro con una pelea de gatas. -soltó entre carcajadas mi amiga, acercándose a la puerta.- Pero como no sé si os cortó el rollo o no, me voy, para que podáis…ya sabéis. -nos sonrió pícara.- Lo dicho, feliz Navidad y sin condón, que quiero un sobrinito. -nos guiñó un ojo, para luego caminar hacia su coche soltando una carcajada. Cuando estuvo bien lejos, cerré la puerta con el pié y caminé hacia Harry, y no con cara de buenos amigos, precisamente.
—¿______? -preguntó confundido. Me planté delante de él y, aunque yo era alta, me puse de puntillas para intentar serlo más que él, o por lo menos llegarle a la altura de los ojos. Retrocedimos hasta pegarnos a la pared, quedando mi cuerpo pegado completamente al suyo. Utilicé yo también la táctica de pasar mis brazos alrededor de su cabeza, pero no intimidaba tanto como si las posiciones fueran antagónicas.

—Eres mío Harry, mío. Y te quedan nueve meses en los que tendrás que asimilarlo. 

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